Cuando salimos a correr, solemos llevar objetivos: una distancia, un ritmo, un tiempo que queremos mejorar. Pero ¿qué sucede cuando dejamos de medir cada paso y empezamos a prestar atención a la experiencia?
Correr también puede ser una forma de recuperar el contacto con nosotros mismos. No hace falta buscar una marca personal para disfrutar del movimiento ni convertir cada entrenamiento en una prueba que debamos superar.
El bienestar también está en el camino
La actividad física regular aporta beneficios para la salud física y mental. La Organización Mundial de la Salud señala que puede contribuir a reducir síntomas de ansiedad y depresión y favorecer el bienestar general.
Además, una revisión científica sobre running recreativo encontró resultados positivos relacionados con el estado de ánimo y el bienestar, aunque los estudios presentan limitaciones. Consultar la revisión científica.
Sin embargo, correr conscientemente no significa perseguir una emoción determinada ni exigirnos terminar cada salida sintiéndonos mejor. Significa abrir espacio para observar lo que ocurre mientras nos movemos.
Una práctica para tu próxima salida
Durante unos minutos, soltá la necesidad de controlar el ritmo y llevá la atención a tres aspectos:
El cuerpo: ¿cómo se sienten tus apoyos, tu respiración y tus músculos?
El entorno: ¿qué sonidos, colores y sensaciones percibís a tu alrededor?
La mente: ¿estás presente o pensando constantemente en lo que viene después?
Adaptá el ritmo a tus posibilidades y respetá las señales de tu cuerpo. No se trata de correr más lento ni de abandonar tus objetivos, sino de descubrir que hay algo valioso más allá del resultado.
Desde Studio Sat pensamos que correr no es llegar más lejos. Es volver a estar acá. Y quizás ese sea uno de los logros más interesantes que podemos encontrar en el camino.





